Barcelona Elementary School  Logo
Map to Barcelona
Menus
Welcome to the Library
About the School Counselor What Is a School Counselor? Barcelona School Counseling Program School Counseling Services School Counseling Calendar Barcelona Counseling Office Resources for Parents, Families, and Community Members Barcelona Resources & Important Contacts Referrals for Government & Community Resources Counselor's Corner Get Connected With the Counselor!
Barcelona PTA
Clubs
Directory

News

No news posted

Counselor's Corner

Bullying 3.jpg

January

In learning about bullying, it is important to examine the perspectives of the three key players in bullying incidents--the child who bullies, the child who is bullied, and the bystander. This month, I will concentrate on the child who bullies.

 

The Child Who Bullies

 

What Contributes to Bullying Behaviors?: There is not a predominant or definite reason that explains the behaviors of children who bully, because there are usually many risk factors—individual, family, peer, school, media, and community―that contribute to their attitudes and actions. Therefore, it is important to note that the following statements are based on many studies about factors related to bullying behaviors and are NOT to be interpreted as absolute certainty or used to make assumptions about the characteristics, behaviors, and backgrounds of individuals, parents, schools, or communities.

 

In terms of gender risk factors, parents tend to raise boys to believe physical aggression is acceptable to use to express feelings and solve interpersonal problems, which contributes to boys using physical bullying more often than any of the other three types of bullying. Parents tend to foster the importance of social relationships and communication with girls, and girls typically use social aggression―in the form of indirect bullying, verbal bullying, and cyberbullying―to create excitement, avoid boredom, and gain attention. In terms of family risk factors, children who bully tend to have parents who are not very involved in their lives, do not express warm feelings toward their children, do not set appropriate and necessary boundaries with their children (i.e., rules and consequences for rule-breaking), do not supervise their children, inflict severe physical discipline, and model bullying behaviors around their children. Children who bully also tend to 

have histories of being bullied by older siblings, usually brothers. In terms of peer risk factors, children who bully tend to be friends with others who bully and with others who have positive attitudes toward violence. Children who often use aggression and who have high social status among their peers may bully as a way to protect their reputations and increase their social power. Children with low social status among their peers may bully as a way to deflect bullying directed toward themselves or to increase their social status. In terms of school risk factors, bullying behaviors tend to thrive in schools in which faculty and staff do not address bullying nor provide adequate supervision of students. Bullying behaviors are also prevalent in schools without bullying policies and consequences in place. In terms of media risk factors, there are prevalent examples of aggression, violence, and bullying on television, music, movies, and video games. Many of these examples often glorify those who act aggressively and who use bullying to achieve their goals. Children’s exposure to violence, in media or in the community, particularly when the aggressors seem to be more powerful than those who are labeled as victims, make them more likely to consider using violence to get what they want.

 

Warning Signs that a Child May be Bullying: These warning signs do not indicate for certain that a child is bullying others, but many people who bully tend to demonstrate some of the following behaviors and attitudes: (1) the belief that violence and aggression are “cool” and make people more powerful and important; (2) the tendency to become frustrated or angry easily; (3) the tendency to try to dominate people around them; (4) the tendency to break rules at home and school and to get in trouble; and (5) a lack of knowledge of, consideration for, or the ability to perform crucial social skills. If you notice any of these signs in your child and suspect he or she may be bullying others, speak with your child about your observations.

Bullying 4.jpg

Enero

Cuando se aprende acerca del acoso escolar es importante tener en cuenta las perspectivas de los tres personajes principales en un incidente de acoso: el niño que acosa, el que es acosado y el que presencia el incidente. Este mes nos concentraremos en el niño que acosa.

 

El niño que acosa

 

¿Qué contribuye a desarrollar conductas de acoso?: No hay una razón predominante o definitiva que explique las conductas de los niños que acosan porque, a menudo, los factores de riesgo que contribuyen a esas actitudes y actos son muchos, individuales, familiares, de pares, de los medios de comunicación y de la comunidad. Por lo tanto, es importante tener en cuenta que las afirmaciones que aparecen a continuación se basan en muchos estudios de factores relativos a conductas de acoso y NO deben interpretarse como conceptos absolutos ni usarse para hacer suposiciones sobre características, conductas y trasfondos de los individuos, los padres, las escuelas o las comunidades.

 

En términos de factores de riesgo por sexo, los padres tienden a criar a los hijos varones para que crean que se puede usar la agresión física para expresar sentimientos y resolver problemas entre las personas. Eso contribuye a que los varones recurran más al acoso físico que a cualquier otro tipo de acoso. En el caso de las niñas, los padres tienden a fomentar la importancia de las relaciones sociales y la comunicación y, por lo general, las niñas usan la agresión social —acoso indirecto, acoso verbal y ciberacoso— para crear excitación, evitar el aburrimiento y llamar la atención. En términos de factores de riesgo en la familia, los niños que acosan tienden a tener padres que no se involucran en sus vidas, que no les expresan sentimientos amorosos, que no establecen límites adecuados y necesarios para ellos (por ej., normas y consecuencias en caso de desobediencia), que no los supervisan, que les 

aplican castigos físicos duros y que sirven ellos mismos como modelos de acosadores. Los niños que acosan también tienden a tener historia de ser víctimas de acoso de hermanos y hermanas mayores, usualmente hermanos. En términos de factores de riesgo de los pares, los niños que acosan tienden a reunirse con otros que acosan y que ven la violencia como algo positivo. Los niños que usan la agresión a menudo y que tienen una influencia social elevada entre sus pares pueden recurrir al acoso como una forma de proteger su reputación y aumentar su poder social. Los niños que tienen poca influencia social entre sus pares pueden recurrir al acoso como una forma de evitar ser víctimas de acoso o de aumentar su influencia social. En términos de factores de riesgo en la escuela, las conductas de acoso tienden a proliferar en las escuelas en las que los integrantes de la facultad y del personal ignoran el acoso y no supervisan adecuadamente a los estudiantes. Las conductas de acoso también prevalecen en escuelas que carecen de políticas antiacoso y las correspondientes consecuencias disciplinarias. En términos de factores de riesgo asociados con los medios de comunicación, en la televisión, la música, las películas y los juegos de vídeo prevalecen los ejemplos de agresión, violencia y acoso.

 

Muchos de ellos glorifican a quienes tienen una conducta agresiva y recurren al acoso para alcanzar sus objetivos. Exponer a los niños a la violencia en los medios o en la comunidad, particularmente en circunstancias en las que los agresores parecen tener más poder que aquellos que se identifican como víctimas, los hace más propensos a considerar usar la violencia como medio para conseguir lo que desean.

 

Señales de advertencia de que un niño puede ser un acosador: Esas señales de advertencia no indican con certeza que un niño está acosando a otros, pero muchos acosadores tienden a demostrar algunas de las conductas y actitudes que se mencionan a continuación: 1) creer que la violencia y la agresión son "buena onda" y hacen a las personas más poderosas e importantes; 2) la tendencia a frustrarse o enojarse fácilmente; 3) la tendencia a tratar de dominar a las personas a su alrededor; 4) la tendencia a infringir las normas en la casa y en la escuela, y a meterse en problemas; y 5) una ausencia de conocimiento de las aptitudes sociales fundamentales, la falta de respeto por ellas o la capacidad para desempeñarlas. Si observan cualquiera de estas señales en su hijo(a) o sospechan que puede estar acosando a otros, hablen con él o ella.